De forma previa a su cultivo, consumo y comercialización, los cultivos transgénicos son evaluados exhaustivamente por las autoridades regulatorias respectivas, que en el caso Chile corresponde al Servicio Agrícola y Ganadero. Este proceso se denomina “evaluación de riesgo” o análisis de bioseguridad y se basa en un enfoque comparativo, que se realiza empleando criterios científicos consensuados internacionalmente. Cabe destacar que la evaluación de riesgo se lleva a cabo “caso a caso” evento por evento (Nap y cols. 2003).
Para la evaluación de riesgo se considera los genes introducidos y las proteínas nuevas, la historia de uso de la proteína introducida, de qué organismo proviene, en qué órganos de la planta se fabrica, y la estabilidad genética de la característica introducida.
Desde el punto de vista agronómico, se compara el cultivo transgénico con su par convencional, considerando aspectos morfológicos y fisiológicos de la planta, su potencial de sobrevivir como maleza, la producción y viabilidad del polen, y la transferencia de genes a plantas silvestres. También se estudia la posible toxicidad de la proteína nueva y del cultivo transgénico para los organismos benéficos y no blanco y su degradabilidad en el suelo. Estos estudios permiten demostrar que el comportamiento agronómico del cultivo transgénico es equivalente a su par convencional, salvo en la característica introducida (Nap y cols. 2003).
Con respecto a los riesgos derivados del consumo humano o animal de los cultivos transgénicos, la evaluación debe asegurar que la modificación genética no haya provocado la aparición de toxinas o alérgenos, y que la composición y aptitud nutricional del alimento sean iguales a las de sus pares convencionales. Cuando los cambios en la composición del alimento son intencionales (por ej. modificación de ácidos grasos) debe estudiarse el balance nutricional más en detalle, sobre todo si se pretende que el nuevo producto reemplace al convencional (EFSA 2011).
Es importante señalar que no existen riesgos de toxicidad o alergenicidad especialmente relacionados con la presencia de material genético (ADN) en los alimentos derivados de cultivos transgénicos, ya que es químicamente igual al material genético de nuestras células. Por otro lado, el material genético ingerido es degradado en el sistema digestivo y no hay ninguna evidencia que algún fragmento de ADN pueda integrarse en cromosomas durante los procesos digestivos (EFSA 2011).
En este contexto y en base a toda la evidencia técnica y científica disponible, se puede afirmar (Ammann 2013; Carpenter 2011; Ronald y cols. 2011; Unión Europea 2010; Key y cols 2008; Organización Mundial de la Salud):
1. Tras 17 años de producción masiva a nivel global, todos los cultivos transgénicos disponibles comercialmente han demostrado ser inocuos dentro de lo esperado en base a la evaluación de riesgo desarrollada de forma previa a su autorización de uso. A pesar de lo anterior, la inocuidad alimentaria debe ser, y es, evaluada caso a caso.
2. Los alimentos derivados de los cultivos transgénicos son los alimentos más estudiados en la historia de la humanidad y son sometidos a rigurosos análisis y extensos estudios que determinan su seguridad, los cuales son la base para permitir su comercialización.
3. En la mayoría de los casos lo consumido no corresponde al producto cosechado en el campo, sino más bien corresponde a sus subproductos (azúcar, aceites de canola y soya, lecitina de soya, jarabe de maíz, etc.), los cuales no contienen genes. Es decir, no existen diferencias entre un subproducto proveniente de un cultivo transgénico y aquellos derivados de cultivos no transgénicos.
4. Los cultivos transgénicos no son más invasores, ni persistentes, ni tienen una mayor capacidad de convertirse en malezas que sus equivalentes convencionales.
5. Los cultivos transgénicos tienen la misma posibilidad que las variedades de cultivos tradicionales de transferir genes a especies emparentadas (transferencia horizontal de genes).
6. Los efectos secundarios que se han descubierto hasta la fecha a nivel de laboratorio, con evaluaciones sobre exageradas o que no ocurren en la naturaleza, no han revelado ningún problema a nivel de ecosistema y por ende no tienen significancia biológica.
POSICION DE ORGANISMOS INTERNACIONALES FRENTE A LOS CULTIVOS TRANSGÉNICOS
El mecanismo internacionalmente aceptado mediante el cual se valida la calidad científica de un estudio es su publicación en revistas científicas. En la actualidad, existen más de 600 publicaciones científicas (revisadas por expertos) que documentan la seguridad e inocuidad de los cultivos transgénicos disponibles comercialmente y sus alimentos derivados, las que se han convertido en la base y en la evidencia para que distintas organizaciones, academias científicas y agencias regulatorias a nivel mundial hayan emitido declaraciones oficiales confirmando la inocuidad de los cultivos transgénicos actualmente comercializados, reconociendo sus beneficios para la agricultura, el medio ambiente y los consumidores, y aclarando que los riesgos de los cultivos transgénicos son los mismos que los de los cultivos convencionales
Organismos como la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han establecido estrictos procedimientos para determinar la seguridad de los productos transgénicos, los cuales son tenidos en cuenta por los diferentes sistemas regulatorios alrededor del mundo. Asimismo, diversas organizaciones internacionales de renombre apoyan la biotecnología y los productos derivados de esta técnica.
El consenso científico señala que los riesgos de los productos alimenticios derivados de cultivos transgénicos son fundamentalmente los mismos que los de los convencionales, e incluso menores, existiendo un amplio acuerdo entre los científicos sobre la seguridad de los cultivos transgénicos y sus alimentos derivados. Más de 3.450 renombrados científicos a nivel mundial, incluyendo 25 premios Nobel, han firmado una declaración en apoyo a la Biotecnología Agrícola y los cultivos transgénicos (AgBioWorld) indicando su seguridad para humanos, animales y el medio ambiente. En la actualidad existen más de 50 declaraciones o documentos científicos oficiales (involucrando cerca de 190 organizaciones o sociedades científicas) que ratifican la bioseguridad de los de los cultivos transgénicos autorizados y sus productos derivados.
Referencias
Ammann K. 2013. Genomic Misconception: a fresh look at the biosafety of transgenic and conventional crops. A plea for a process agnostic regulation. N Biotechnol. doi:pii: S1871-6784(13)00060-5. 10.1016/j.nbt.2013Carpenter JE. 2011. Impact of GM crops on biodiversity. GM Crops. 2(1):7-23.European Food Safety Authority (EFSA) 2011. Guidance for risk assessment of food and feed from genetically modified plants. EFSA Journal 9(5):2150Key S, Ma JK, Drake PM. 2008. Genetically modified plants and human health. J R Soc Med 101(6): 290–8.Nap JP, Metz PL, Escaler M, Conner AJ. 2003. The release of genetically modified crops into the environment. Part I. Overview of current status and regulations. Plant J. 2003 Jan;33(1):1-18Organización Mundial de la Salud. 2004. Food safety: 20 questions on genetically modified foods. (http://www.who.int/foodsafety/publications/biotech/20questions/en/ Acceso en Junio 2013.Ronald P. 2011. Plant Genetics, Sustainable Agriculture and Global Food Security. Genetics 188(1):11–20.Union Europea. 2010. A decade of EU-funded GMO research (2001-2010). Directorate-General for Research and Innovation. Biotechnologies, Agriculture, Food. (http://ec.europa.eu/research/biosociety/pdf/a_decade_of_eu-funded_gmo_research.pdf). Acceso en Junio 2013.
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