lunes, 24 de octubre de 2016

ALFALFA: TRAS UNA INVESTIGACIÓN DEL INTA SE PODRÍA DUPLICAR LA CALIDAD Y LA PRODUCCIÓN

La calidad y cantidad de la alfalfa, considerada la base forrajera de los sistemas de producción intensivos de carne y leche a nivel mundial, podría duplicarse si se usan variantes transgénicas que resisten la acción de los herbicidas. A ese objetivo se encaminan investigadores del INTA, según publicó la revista “Plant Cell Reports”.
La presencia de malezas disminuye la calidad nutricional y la productividad de ese cultivo en aproximadamente un 50%. Pero si fueran tolerantes a los plaguicidas que eliminan plantas espontáneas o malezas, se podría duplicar su producción y calidad, así como también la de sus derivados, principalmente la carne y la leche.
“Desarrollamos un procedimiento eficiente que permite generar alfalfa resistente a herbicidas en poco tiempo y a bajo costo”, señaló a la Agencia CyTA-Leloir la autora principal del estudio, la doctora Gabriela Soto, investigadora del CONICET en el Instituto de Genética Ewald A. Favret del Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas del INTA (CICVyA-INTA).
Ewald dijo que en la actualidad no existe en el mercado un procedimiento similar para aplicar en alfalfa, que además es un factor crítico en la rotación de los cultivos por su aporte de nitrógeno al suelo.
Con el aval de la Comisión Nacional de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), los investigadores realizaron ensayos en condiciones de invernáculo y a campo con el “vector binario”, una herramienta que permite insertar genes de resistencia en la alfalfa. Y demostraron que las plantas transgénicas toleraron la dosis de herbicida sugerida e incluso más del doble, la cual se usa para combatir malezas difíciles.
“Si se logra incrementar la producción de alfalfa de alta calidad, podría hacerse sin necesidad de extender el área de siembra, lo que ayudaría a preservar los ambientes naturales”, indicó la investigadora del INTA.
Para que ese tipo de alfalfa llegue al mercado, “los cultivares transgénicos deben atravesar un largo proceso de evaluación y control para validar en forma inequívoca su completa inocuidad alimenticia y ambiental. Estamos trabajando en ello desde el año pasado”, subrayó Soto.
Y agregó que el mismo procedimiento de inserción de genes se utiliza para mejorar muchas otras características agronómicas de interés de la alfalfa, como, por ejemplo, la resistencia a enfermedades y a condiciones climáticas y ambientales adversas.
Del avance también participaron los doctores Cintia Jozefkowicz, Cecilia Pascuan, Elba Pagano, Nicolás Daniel Ayub, la estudiante Emilia Bottero y los técnicos Carmen Soria y Guillermo Piparola, todos del CICVyA-INTA. Y colaboró el grupo del doctor Daniel Basigalup, del INTA- Manfredi en Córdoba.
Los investigadores del Instituto de Genética Ewald A. Favret del Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas del INTA en uno de los lotes de alfalfa ensayada en campo.
Fuente: INFOCAMPO

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LA ARGENTINA, CON POTENCIAL PARA TRIPLICAR LA SUPERFICIE BAJO RIEGO

La adopción de esta tecnología permite hacer un uso eficiente del agua y potenciar la producción de alimentos en el futuro. Este será uno de los temas de la Jornada Internacional organizada en Manfredi.
En 1960, el mundo disponía de 0,45 hectáreas agrícolas para alimentar a cada uno de los 2.500 millones de habitantes. Hoy, la superficie se redujo a la mitad y sólo contamos con 0,24 hectáreas por persona para más de 7 mil millones de habitantes. En este contexto, el riego eficiente tiene un rol estratégico y será uno de los temas que se profundizará en la Reunión Internacional de Riego, que organiza el INTA Manfredi –Córdoba–, el 26 y 27 de octubre.

Según Aquiles Salinas –especialista en tecnologías de riego del INTA Manfredi, Córdoba–, “para 2030, la Argentina tiene potencial para sumar dos millones de hectáreas productivas más y, así superar las seis millones”. Es decir, “estamos en condiciones de triplicar la superficie irrigada, lo que le permitirá enfrentar la demanda de alimentos y el cambio climático”, afirmó.

“Debemos ser competitivos y el riego suplementario es una buena herramienta para alcanzar los valores máximos de rendimientos de los cultivos”, indicó Salinas y subrayó: “La Argentina tiene un rol protagónico en la producción de alimentos del futuro y tenemos que aprovecharlo”.
Para Salinas, “alcanzar esta meta demandará una fuerte inversión en tecnologías de riego con numerosos beneficios asociados: un uso más eficiente del agua, la ampliación del área productiva y el incremento de la productividad”.
Sin embargo, para alcanzar el potencial estimado habrá que tener en cuenta aspectos relacionados con la capacitación, la transferencia de la información disponible, el respaldo crediticio y el ordenamiento territorial, entre otros.

“El 80 % del riego en el país es gravitacional”, señaló Salinas quien explicó que se trata de una tecnología histórica implementada hace más de 5.000 años en el Antiguo Egipto y que, aún en la actualidad, es la más difundida entre los productores.

Entre las razones, Salinas señaló que se debe a que el agua utilizada proviene de inversiones realizadas por el Estado, por lo que no requiere una gran erogación para los productores y el canon de riego no tiene impacto económico, en relación con los beneficios percibidos.

Aun así, para el especialista del INTA, “esta tecnología requiere una significativa mejora en la eficiencia de la aplicación, en especial en zonas Cordilleranas”. Y, en este sentido, el especialista instó a los productores a “aplicar tecnologías para mejorar la eficiencia en el uso del agua para, con ello, incrementar en más de 700 mil hectáreas la superficie con la misma cantidad de agua”.

En cuanto al riego presurizado en cultivos extensivos –que ocupa el 22 % de la superficie– para regiones como la de Córdoba faltan créditos para su implementación y una mayor infraestructura energética.

Actualmente, en el país se riega sólo el 5 % del área cultivada –2,1 millones de hectáreas– a partir de aguas superficiales y subterráneas. A pesar de su baja eficiencia relativa, esa superficie genera alrededor de un 13 % del valor de la producción agrícola nacional. 
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Salinas: “La Argentina tiene un rol protagónico en la producción de alimentos del futuro y tenemos que aprovecharlo”. 

Riego, principal destino de los recursos hídricos

De acuerdo con cifras de la UNESCO, el 17 % del área bajo riego del mundo produce el 50 % de los alimentos. “En un mundo con una superficie limitada para producir, tecnologías como el riego cumplen un rol trascendental a la hora de aumentar la productividad y el rendimiento”, subrayó Salinas.

Pero no todos tienen la misma disponibilidad de tierras. Y, en este sentido, la FAO aseguró que las regiones del mundo con mayor potencial para extender sus superficies y rendimientos son Asia, África y América Latina.

Salinas fue más allá y detalló que los países en vías de desarrollo tienen un 70 % de potencial de aumentar su área irrigable, mientras que los países desarrollados ya no tienen más posibilidades de ampliar la superficie regada. “La expectativa está en nosotros”, indicó el técnico de Manfredi.

En la Argentina, el 65 % de las más de dos millones de hectáreas irrigadas es abastecido con aguas superficiales y el resto con agua subterránea. Entre los cultivos con mayor participación en los sistemas de riego –señalados en el informe– son los frutales con un 24 %, seguido por el arroz con un 13 % arroz y los forrajes con 12 %.

Asimismo, se supo que la superficie total cultivada en el país presentó –en los últimos 20 años– un crecimiento sostenido que permitió pasar de 27,80 millones de hectáreas en 1992 a más de 39 en 2012. Sin embargo, la superficie irrigada no acompañó esa tasa de crecimiento y se ubica en sólo 2,1 M de hectáreas.

Según la FAO, la Argentina cuenta con un contexto favorable en relación con los recursos naturales para incrementar la superficie con riego y usarlo como herramienta eficiente.


Para enfrentar el desafío
Con el foco puesto en el uso eficiente del agua para riego, el INTA Manfredi organizó para el 26 y 27 de octubre la 5º Reunión Internacional de Riego. En el encuentro, especialistas nacionales e internacionales difundirán experiencias sobre producción agrícola y ganadera.
Además, habrá una exposición con productos y tecnologías, charlas sobre riego por goteo subterráneo, uso de aguas residuales y la situación actual del recurso hídrico en el área pampeana, entre otros temas de interés.
Entre los disertantes invitados se destacan Daran Rudnick de la Universidad de Lincoln –Estados Unidos–, Jose Payero de la Universidad de Clemenson –Estados Unidos–, Alfonso Calera y Jose Maria Tarjuelo de la Universidad Castilla La Mancha –España–, junto con expertos del INTA y universidades nacionales.


http://intainforma.inta.gov.ar/

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lunes, 17 de octubre de 2016

ODIO A LOS TRANSGÉNICOS ES POR IGNORANCIA Y DESCONFIANZA

El doctor Francisco Gonzalo Bolívar Zapata, quien ha sido galardonado —entre otras distinciones— con la medalla Alfonso Herrera por parte de la Universidad de Puebla (1993), el premio Manuel Noriega en Ciencias Biológicas por la Organización de Estados Americanos (OEA, 1988) y el Príncipe de Asturias en Ciencia y Tecnología (1991), es considerado uno de los pioneros en el estudio de los organismos genéticamente modificados (OGM, mejor conocidos como transgénicos).
Para el doctor Bolívar Zapata, “la biotecnología tiene sustento científico y ciertamente los transgénicos, más que nada, han sido los organismos mejor analizados y los mayor estudiados”.
Pionero a nivel internacional en el área de biología molecular y biotecnología, es el científico al que se le debe el uso clínico de la insulina de origen transgénico que se emplea actualmente para contender la diabetes.
“Estamos convencidos de que esta tecnología biológica es revolucionaria y va a ayudarnos a contender con muchos de los problemas que tienen tecnologías que contaminan como los insecticidas químicos, diseñados para matar las plagas de insectos pero que contaminan también el medio ambiente”, afirmó.
El investigador emérito del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en Cuernavaca, así como investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y uno de los 40 miembros que forman el cuerpo de académicos destacados de El Colegio Nacional, habló en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt sobre los OGM, sus aportaciones científicas en innovación y el panorama actual de su implementación.
Agencia Informativa Conacyt (AIC): Doctor Bolívar, ¿sus investigaciones en torno a los transgénicos es el trabajo del que se siente más orgulloso?
Francisco Gonzalo Bolívar Zapata (FGBZ): Indudablemente esta es una de las investigaciones de la que me siento más orgulloso y que ‘cacareo más’ porque, ciertamente, está claro que —por un lado— la teoría de la evolución demuestra que todos provenimos de un organismo y los transgénicos son organismos que se generan a través de transferir genes de un organismo a otro, para incorporar las características que van en el transgén a la célula receptora.
Entonces, estamos convencidos de que esta tecnología biológica es revolucionaria y va a ayudarnos a contender con muchos de los problemas que tienen tecnologías que contaminan como los insecticidas químicos, diseñados para matar las plagas de insectos pero que contaminan también el medio ambiente, muchos son carcinógenos, recalcitrantes.
Por tanto, las plantas transgénicas están diseñadas con el propósito de incluir en ellas un gen que produce un bioinsecticida que les da resistencia a las plagas de insectos. Por otro lado, estamos convencidos, se ha demostrado contundentemente que las plantas y los alimentos transgénicos son inocuos a la salud y ahí está la declaración de los 110 premios Nobel a favor de esto y muchos reportes de academias de ciencias de diferentes países del mundo sobre los beneficios, así como la ausencia del daño por el consumo, particularmente, en los alimentos.
Hay más de dos mil referencias a nivel internacional, en revistas arbitradas, con metaanálisis importantes y en reportes de academias de ciencias, incluyendo el último de mayo de 2016, del National Research Council, de las academias de Ciencia, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos, en donde se demuestra que no hay daño en los organismos por el consumo de transgénicos.
La razón del diseño de las plantas transgénicas es que tenemos que movernos hacia una estrategia en donde tengamos un planeta con menor número de contaminantes para el medio ambiente y la salud, entre ellos los insecticidas químicos, los herbicidas y muchos otros.
Insisto, gracias al uso de las plantas transgénicas, los campesinos y los granjeros en diferentes países que usan esa tecnología han tenido un beneficio económico importante; ¿por qué?, porque ya no compran insecticidas químicos, además ya no están usando los insecticidas químicos para fumigar, lo cual tiene un beneficio para la salud y el medio ambiente porque se está reduciendo la emisión de gases de efecto invernadero, ya que tienes menos camiones y menos tractores en el proceso de la fumigación.
Los granjeros y los campesinos, también en varios países en Iberoamérica, están usando esta tecnología y la están adoptando porque ven las ventajas. En México se ha detenido porque hay una demanda judicial que ha impedido, de manera particular, la siembra del maíz pero también hay otras demandas buscando impedir la siembra de la soya y eventualmente la del algodón transgénico. Que por cierto, gracias al algodón transgénico, se ha podido recuperar el cultivo productivo de esta planta en México.
AIC: ¿Entonces cuáles son los mitos y verdades en torno a los organismos genéticamente modificados?
FGBZEn México nos estamos quedando atrás, a diferencia de lo que en el planeta se está avanzando. Hay un estudio de que ocho países iberoamericanos (Brasil, Chile, Argentina, España, entre otros), como ya se señaló, están adoptando esta tecnología por los beneficios, porque no hay daño con los maíces convencionales, hay coexistencia porque el maíz se recombina, el maíz es una planta muy plástica (80 por ciento de su genoma está hecho de transposones y esta estructura genética le permite reorganizar el genoma de la planta todos los días).
Por eso ves en los granos de las mazorcas los colores que vemos, son nuevas variedades en algunas intraespecies de maíz, generadas por la recombinación del genoma. Entonces, los transgénicos se crean a través de mecanismos de transferencia horizontal de ADN y luego recombinación del genoma, que ocurren en la naturaleza cotidianamente y en eso insistimos los biotecnólogos.
Hay muchísimos ejemplos de transferencia horizontal de material genético, de bacterias a plantas que han permitido que las plantas tengan nuevas funciones como la fotosíntesis, capacidad que obtuvieron las plantas a partir de bacterias. Hay genes de las bacterias incorporados en los genomas de las plantas y gracias a ello las plantas hacen fotosíntesis.
Entonces, lo que decimos los biotecnólogos y las academias de ciencias, por un lado, es que estos transgénicos se crean por mecanismos que son similares a los que ocurren en la naturaleza por transferencia horizontal de material genético en el suelo y el agua. Indudablemente ahí hay todo tipo de contacto con los organismos que mueren y son material genético que está en el suelo y otros organismos los pueden adquirir si les da ventajas y lo incorporan, si no, no lo estabilizan.
AIC: ¿Esto es aplicable a cualquier alimento?
FGBZ: No a cualquier alimento, lo que estamos diciendo es que se ha demostrado que los alimentos transgénicos no causan daño a la salud y hay muchísimos otros organismos transgénicos y sus productos que se han usado en la industria alimentaria, en particular, proteínas que tienen actividades enzimáticas para la producción de quesos, melazas o de jarabe, desde hace muchos años, usando organismos que producen proteínas transgénicas.
Congruente con lo anterior es la posición de las agencias que tienen que ver con la seguridad alimentaria en el mundo: la Food and Drug Administration (FDA en Estados Unidos), la European Food Safety Agency (EFSA en Europa) y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris en México), que no han retirado del mercado ningún alimento o producto transgénico de los que actualmente se comercializan.
En Europa, como sabemos, hay países que han tomado la decisión de no crecer las plantas transgénicas, pero hay otros —varios—, entre ellos España, que están sembrando el maíz (de manera particular) con beneficios para los agricultores, y la agencia europea EFSA ha registrado, insisto, más de 60 productos en su mercado.
Hay indudablemente un rechazo por algunos grupos y la razón, desde mi punto de vista, es que hay que ver esto en el contexto mundial del mercado de la venta y control de los alimentos.
Indudablemente las empresas transnacionales, dueñas de las semillas como Monsanto, Syngenta, están interesadas en usar esta tecnología que, para mí, tiene ventajas sobre los insecticidas químicos (independientemente de que las propietarias sean transnacionales), pero que por otro lado ya van a vencer las patentes y las vamos a poder usar como genéricos, igual que lo ocurrido en el área farmacéutica y, ¿quién está peleado con los de Monsanto y Syngenta?, compañías como Bayer y otras que producen los insecticidas químicos, ¿por qué?, porque no quieren dejar de usarlos, para seguir teniendo alguna injerencia en el mercado de los alimentos.
De hecho, Bayer hizo una propuesta de compra de Monsanto en Wall Street, y ya la compró. ¿Por qué?, porque se dio cuenta que por ahí está el problema y la oportunidad y aunque ellos (Bayer) tienen algunos cultivos transgénicos, son menos importantes y por eso decidieron comprar Monsanto para tener una mayor participación con la tecnología de los transgénicos porque se han dado cuenta que el planeta se mueve hacia lo biológico. También China decidió comprar Syngenta, ya que igualmente se dieron cuenta de lo que se viene y tienen que contar con sus propias posibilidades de desarrollo para la producción de alimento.
Entonces, en el planeta se está avanzando, insisto, hay más de dos mil publicaciones científicas arbitradas que señalan la ausencia de daño, hay muchas declaraciones de academias de ciencias en el planeta y los grandes beneficios de estos organismos. El problema: estamos en una guerra de las grandes transnacionales por el control del alimento en el planeta, no solo de Monsanto y Bayer sino también de muchas otras que no están interesadas en dejar de vender los insecticidas químicos.
A la larga, tenemos como humanidad que movernos hacia el uso de tecnología en donde usemos menos insecticidas químicos, en general, porque todos los insecticidas pueden llegar a tener algún efecto, sobre todo cuando se utilizan de manera masiva en los alimentos; algunos son carcinógenos, algunos son recalcitrantes (no se degradan en la naturaleza).
Entonces hay que movernos hacia una tecnología que use menos químicos y los transgénicos es una de ellas. Y la segunda generación, que también contamos con ella en México, de plantas transgénicas, desarrolladas por el doctor Luis Herrera Estrella, que es una verdadera maravilla que va a revolucionar el planeta, son unas plantas transgénicas que usan como fertilizante fosfito en lugar de fosfato.
¿Qué significa esto?, todas las plantas requieren, para crecer, fertilizantes y estos, entre otras cosas, llevan fosfatos, ¿por qué?, porque a partir de los fosfatos las plantas hacen el ADN, entonces, si no les das los fertilizantes, las plantas no crecen o crecen muy mal, dependiendo de los terrenos, por eso hay que fertilizar pero también los fertilizantes provocan problemas de contaminación.
Entonces hemos estado usando fosfatos con fertilizantes y después, una vez que has hecho el crecimiento de los cultivares, tienes que matar las hierbas malas que crecen con los cultivares y que también utilizan el fosfato para crecer.
Las plantas de Luis usan fosfito, no fosfato y las hierbas malas no crecen en fosfito, ¿qué significa esto?, que no se tienen que agregar los herbicidas químicos para matar las hierbas. Actualmente las semillas de Monsanto usan el herbicida químico que se llama glifosato para matar las hierbas después; en estas nuevas plantas (si todo va como esperamos), las hierbas no van a crecer y no se tendrá que agregar el herbicida químico, será un avance muy importante para el planeta y para la humanidad.
Es hacia allá a donde debemos dirigirnos, hacia el uso de tecnología más responsable que nos permita un planeta menos contaminado. Ese es el motivo de la biotecnología, el desarrollo de tecnología verde, congruente, que ayude a contender la contaminación del medio ambiente y de la biodiversidad a través de reducir todos esos compuestos y ayude también a mantener los insectos benéficos.
Porque cuando tú usas insecticidas químicos y fumigas, matas de manera indiscriminada todo tipo de insectos, sea plaga o no, y hay estudios muy importantes en Estados Unidos que demuestran de manera contundente que los insectos ‘no blanco’ se están incrementando en estos lugares donde se usan plantas transgénicas y de esa manera empiezas a tener beneficios en la biodiversidad al no matar a los insectos que no son plaga.
Y también ligado a la salud humana hay otros beneficios. Poca gente sabe que los granos transgénicos, cuando se almacenan, los insectos los dañaron mínimamente, mientras que a los cultivos convencionales, los insectos plagas los lesionan de manera importante en la parte externa del grano y esto permite entonces, cuando se almacena en los silos, el crecimiento de hongos que produce muchas veces microtoxinas y muchas de ellas son carcinógenas. Por tanto, al tener granos transgénicos no permites el crecimiento de los hongos, lo que es un efecto secundario adicional en beneficio de la salud.
Mientras el mundo va hacia allá, hacia el uso de plantas transgénicas, en México estamos como las avestruces, con la cabeza bajo la tierra. Yo insisto, los agricultores y campesinos en otros países iberoamericanos están adoptando esta tecnología por los beneficios, por eso tienes a Brasil, Argentina y Uruguay exportando ya soya y cada vez más maíz.
AIC: Al vencer la patente, ¿cree usted que se detone el uso de esta tecnología?
FGBZ: Yo quisiera pensar que, como ocurrió con los genéricos de farmacéuticas, las compañías transnacionales van a poder permitir que los diferentes grupos usen estos genes, particularmente los que tienen que ver con tus propios maíces que, por cierto, los maíces convencionales les pertenecen mayoritariamente a las transnacionales, lo comento porque la gente dice ‘perdemos la soberanía’, pero la perdimos desde hace mucho. Las compañías transnacionales son dueñas no solo de los transgénicos, sino también de la mayor parte de los maíces convencionales.
Tenemos que avanzar y los biotecnólogos en nuestro país, que tenemos un comité de biotecnología de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), estamos trabajando en la segunda edición de nuestro libroPor un uso responsable de los organismos genéticamente modificados (2011), usando toda esta información para, sobre el anterior, actualizar y señalar muchos de estos elementos.
Esta información (la primera edición de nuestro libro) y todo lo demás es de libre acceso a la población en la página de la AMC para que tengan ahí todos estos datos y también estamos buscando desarrollar un espacio dentro de la página del comité para subir no solo nuestros documentos, sino todos los que ya te mencioné y hacer ver, sustentar por qué pensamos que el planeta va hacia el uso de la biotecnología y en particular las plantas transgénicas.
Y en México insisto, seguimos como las avestruces, como si aquí no fuera a pasar nada, cuando ya pasó mucho. Se crecen soya y algodón transgénicos. Va a pasar porque las plantas son seres vivos y crecen; muchos campesinos traen maíz transgénico de Estados Unidos, el 90 por ciento es maíz transgénico. Además importamos maíz transgénico de Estados Unidos como parte de la alimentación, se supone que como alimento de ganado, pero me imagino que también puede usarse para consumo personal de los campesinos.
También se logró que el maíz transgénico de primera generación no llevara genes terminadores que algunas de las compañías transnacionales estaban buscando para evitar el crecimiento de las siguientes generaciones, no tenemos esos genes.
Nosotros peleamos a nivel del Congreso de la Unión que la Ley de Bioseguridad llevara el señalamiento de que los transgénicos no se pueden usar como armas biológicas, está clarísimo. Así se anula la posibilidad de desarrollar bacterias que lleven los genes del cólera u otros para infectar poblaciones. Eso es viable, es factible, la tecnología ahí está pero, yo insisto, los cuchillos están diseñados no para matar, si alguien los usa de manera ilegal pues hay que meterlos a prisión, no hay que eliminar el cuchillo.
La tecnología ahí está, hay que usarla de manera inteligente y responsable. La biotecnología tiene sustento científico y ciertamente los transgénicos, más que nada, han sido los organismos mejor analizados y los mayor estudiados por toda esta controversia.
Hay muchísimos grupos que repitieron los experimentos del doctor Seralini que señaló en una publicación el supuesto daño de los transgénicos. El artículo de Seralini y su grupo que se publicó, la revista original lo retiró porque hubo cientos de señalamientos de que el artículo no tenía sustento por muchas razones, entre ellas los de las propias agencias europeas y muchos grupos en Europa que dijeron: ‘es falso, no tiene sustento científico’. Por eso, otros grupos volvieron a realizar los experimentos y demostraron que, en condiciones y con los controles adecuados, el consumo de los alimentos transgénicos no genera daño a la salud, tiene grandes beneficios para los usuarios, y son exitosos.
Fuente: GACETA MEXICANA

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El transporte se lleva la mitad en el Noa

El campo salteño gastará casi $3 mil millones en transporte. Un sojero destinará el 30% de sus costos.En promedio, el precio del traslado de los granos desde la provincia hacia el puerto de Rosario es de US$ 70 por tonelada. 
Si bien el anuncio de la devolución de cinco puntos en la alícuota de retenciones a la exportación de soja para el norte del país trajo alivio al CAMPO salteño, el desarrollo agropecuario local aún se enfrenta al cuello de botella de los costos de fletes. Desde la Asociación de Productores de Granos del Norte (PROGRANO) dieron a conocer que en la campaña 2016-2017 los productores de soja, maíz y trigo de la provincia gastarán $2.900.000.000 en el traslado de sus cosechas al puerto de Rosario (Santa Fe). La incidencia del transporte de la producción de soja, según la institución, representará el 29% de los gastos totales para los empresarios rurales. 
Para el maíz, el flete significará el 46,3% de los costos y para el trigo, el 40,2%. En promedio, el precio del traslado de los granos es de 70 dólares por tonelada. El dinero, remarcan en Prograno, que se gastará en la próxima campaña saldrá de la economía salteña, porque la mayoría de las empresas transportistas son foráneas. El 3 de octubre pasado el presidente Mauricio Macri anunció la reducción del 30% al 25% en las RETENCIONES A LA SOJA para las diez provincias incluidas en el Plan Belgrano, como una forma de paliar las asimetrías en los costos del flete que debe afrontar el agro de las regiones del NOA y NEA en comparación a los distritos más cercanos a los puertos. 
La otra respuesta es bajar el precio del transporte con la reactivación del ferrocarril Belgrano, que en la actualidad tiene una capacidad de carga anual inferior al 5% de la producción local de granos. El proyecto es una solución a largo plazo. Bajo ese plan, el 11 de noviembre próximo se abrirán los sobres de la licitación convocada por el Ministerio de Transporte de la Nación para rehabilitar 416 kilómetros de vías en Salta y Jujuy. 
La inversión prevista es de $5.315 millones. Según se anunció, las obras comenzarán en agosto de 2017 y finalizarían en abril de 2019. Los trabajos se ejecutarán en dos sectores. Uno comprende 180 kilómetros de los ramales C-12 y C-18, en los tramos que conectan las localidades anteñas de Talavera y General Pizarro. Y el otro será sobre 236 kilómetros de los ramales C-15 y C-18, desde Chalicán (Jujuy) hasta Embarcación y de Pichanal a General Pizarro. COSTOS POR ÁREA De acuerdo a la Federación Argentina de Entidades Empresarias de Autotransporte de Cargas, a productores de la zona de Anta, el flete a Rosario les cuesta 69 dólares por tonelada. 
En áreas agrícolas del sur de Salta (Metán y Rosario de la Frontera) son 63 dólares por tonelada. Para establecimientos rurales del departamento Orán el costo del transporte se eleva a 77 dólares por tonelada. En San Martín, la zona de cultivos más alejada de las terminales portuarias rosarinas, sacar los granos en camiones cuesta hasta 80 dólares por tonelada. 

Fuente: El Tribuno http://ruralnet.com.ar/2016/10/16/noa-la-mitad-los-gastos-productor-maiz-iran-al-flete-la-proxima-campana/