sábado, 14 de marzo de 2015

Según FADA la participación del Estado en la renta agrícola alcanzó el 88,6% en marzo




http://infocampo.com.ar/nota/campo/67617/segun-fada-la-participacion-del-estado-en-la-renta-agricola-alcanzo-el-88-6-en-marzo

http://fundacionfada.weebly.com/uploads/9/8/5/0/9850131/indice_fada_mar_15_(difusi%C3%B3n).pdf

El tsunami que cayó del cielo sepultó ilusiones y preocupa por su intensidad Por Félix Sammartino | LA NACION



Ya no se habla de días, ni de semanas, sino de meses para que el manto de agua que cubre extensas regiones de las provincias de Córdoba, Santa Fe y Santiago del Estero se convierta en un mal recuerdo.
El tsunami que cayó del cielo, en palabras del gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, ha provocado pérdidas todavía no cuantificadas de cultivos, cierre de tambos, aislamiento de poblaciones por la destrucción de puentes, caminos rurales, rutas pavimentadas y lo más lamentable: pérdidas de vida en la que se cuentan trabajadores rurales.
Las estadísticas nunca podrán describir ni mínimamente el drama que se vive desde que en las últimas semanas de febrero comenzaron a desplomarse en pocas horas bombas de agua de más de cien milímetros. Inclementes, estas precipitaciones se fueron acumulando una tras otra casi sin interrupciones hasta llegar a registros que superaron los 500 milímetros en 10 días como ocurrió en buena parte de la cuenca lechera cordobesa- santafecina. Vale consignar que la abrupta baja registrada en la entrega de leche de la región no tiene precedente, se calcula que alcanza al 50% con gran cantidad de tambos que tuvieron que tirar la toalla y cerrar.
Así, estas lluvias torrenciales y frecuentes terminaron por generar una masa de agua que aún hoy exhibe un tamaño descomunal a lo largo de miles de hectáreas y se mantiene en un constante movimiento hacia los campos más bajos. Los productores afectados entonces no son sólo los que perdieron en la lotería de las tormentas recibiendo los excesos de lluvias sino también a los que les entra el agua de los campos vecinos.
La gran mayoría de los maíces, sojas y sorgos que se encuentran bajo el agua venían con un estado excepcional de desarrollo. Hasta febrero ,el régimen de lluvias funcionó a pedido de las necesidades de los cultivos. No podía ser mejor. Claro, hasta que para algunos se excedió. Esto explica que salvo los castigados por las inundaciones, el resto de los productores espere rindes excepcionales. La provincia de Córdoba, quizás la más damnificada, tendrá una cosecha récord de 30 millones de toneladas de granos.
Lamentablemente todas las inundaciones sufridas estos años tienen un común denominador: mientras se las padece generan la atención tanto de los productores como de las autoridades provinciales, pero rápidamente se diluye cuando las aguas bajan y los campos vuelven a la normalidad. Sólo por un tiempo son ventiladas una infinidad de iniciativas e inversiones hasta que vuelven a la cajonera. El gobierno cordobés afecta ahora un fondo extra de 50 millones de pesos para los Consorcios Camineros y crea un Fondo de Emergencias por inundaciones para reparar daños y reconstruir infraestructura. Pero el año pasado, la buena idea de organizar a los productores en consorcios canaleros para enfrentar el problema a nivel de las cuencas hídricas fue implementada con el freno de mano puesto y a cuentagotas. En las otras provincias afectadas ocurren amagues bastante parecidos.
Por su parte, las obras de infraestructura como nuevas alcantarillas, la limpieza de los canales existentes, el dragado de nuevos canales o el mantenimiento de los caminos rurales padecieron las restricciones presupuestarias que vienen discriminando al interior rural.
Sin embargo, esta inundación es distinta de las anteriores si se tiene en cuenta que deja muy expuestos los problemas generados por el mal manejo agronómico.
Antes que se desencadenaran las precipitaciones que taparon de agua a los campos se pudo apreciar un comportamiento anormal de los suelos y las napas freáticas. Bastaban precipitaciones promedio para observar que no sólo los bajos se llenaban de agua. La explicación que muchos encuentran es que los perjuicios de la actual política agropecuaria no terminan en la esfera de lo comercial o económico. El desincentivo a la ganadería, el trigo y el maíz generó otro tipo de problemas. Como que el monocultivo de soja con sus largos barbechos químicos, la ausencia de dobles cultivos en la rotación y la desaparición de las praderas provoca un sobrante de por lo menos 400 milímetros al año que ya no se consumen ni se transpiran. En una palabra: sobra agua. Y cualquier exceso de milimitraje, por pequeño que sea, genera una situación antes impensada. "Ya no es necesario que lluevan doscientos milímetros para inundarnos, con cien milímetros los potreros se llenan de agua", se quejaba un tambero de la zona de Alicia, Córdoba. Lo que antes significaba una bendición del cielo ahora representa un problema.
Por otra parte, también disminuyó ostensiblemente la capacidad de infiltración de los suelos. Esto se puede observar en los campos de la frontera agrícola que diez años atrás eran monte. Son suelos limosos con estructuras débiles susceptibles al encostramiento y a la compactación que dependen de la materia orgánica para tener un funcionamiento adecuado. La caída en los porcentajes de materia orgánica provoca también la pérdida de la porosidad y de su capacidad de infiltración. Según distintos estudios, un suelo de monte de Santiago del Estero que es capaz de infiltrar en una hora 150 milímetros de lluvia después de ser desmontado y con un manejo agrícola inadecuado apenas es capaz de infiltrar 20 milímetros en el mismo lapso. Si bien en el sureste santiagueño, con epicentro en la localidad de Bandera, llovieron desde noviembre 1200 milímetros las inundaciones que están sufriendo también se explican por la degradación de los suelos. "Treinta años atrás, el 80% de las 600.000 hectáreas con agricultura que tiene la región eran de monte", afirma el productor Roberto Fiore.
Parece que hay un sólo remedio al calentamiento global del planeta que genera eventos climáticos extremos de manera más frecuente: sólo se lo puede mitigar con obras de infraestructura y un manejo racional y sustentable del suelo.

CONSTRUIR UNA INFRAESTRUCTURA VERDE

Hay causas que se señalan como detonantes de las inundaciones. "Estamos padeciendo el desmonte y la destrucción del suelo. Necesitamos volver a tener cortinas forestales en los campos y recuperar la porosidad del suelo. Los legisladores deben tomar nota de estos temas", sostiene Jorge Cappato, director General de la Fundación Proteger (ONG ambientalista). Amplió señalando que "hoy se habla de la infraestructura verde. En 1884, Florentino Ameghino escribió sobre este tema. Al agua hay que retenerla en los suelos, no sacársela de encima. Hemos perdido el factor absorbente de la porosidad del suelo"..
http://www.lanacion.com.ar/1775801-el-tsunami-que-cayo-del-cielo-sepulto-ilusiones-y-preocupa-por-su-intensidad

lunes, 26 de enero de 2015

martes, 20 de enero de 2015

Cuidado:Movimiento Sin Tierra amenaza con invadir la hacienda de la ministra de Agricultura en Brasil

Grupo sem-terra ameaça invadir fazenda de ministra

Após invadir na madrugada de sábado, 17, a Fazenda Recreio, em Piratininga, no Estado de São Paulo, integrantes do Movimento Sem-Terra Bandeirantes prometem chegar até a fazenda da ministra da Agricultura, Katia Abreu.
“Este será o ano do enfrentamento do agronegócio e do latifúndio improdutivo. Começamos por aqui (interior de São Paulo), mas vamos chegar até as terras da ministra (da Agricultura) Kátia Abreu, defensora dos latifundiários”, disse o líder do grupo, José Rainha Junior, dissidente do Movimento dos Sem-Terra (MST).
Recém-nomeada, Katia prometeu diálogo com os movimentos, mas condenou as invasões. Seu foco à frente da pasta é incluir mais 700 mil produtores na classe média rural nos próximos quatro anos: “aqui, não tem ideologia, o foco é colocar mais dinheiro no bolso dos produtores”, disse.

http://www.brasil247.com/pt/247/agro/166972/Grupo-sem-terra-amea%C3%A7a-invadir-fazenda-de-ministra.htm

Una pequeña disgresión: Peron echa a los Montoneros de la Plaza de Mayo

ya cerraron 150 frigoríficos en Argentina



El modelo lo hizo: Por retenciones y caída exportaciones ya cerraron 150 frigoríficos en Argentina

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El negocio del cambio climático

(buen) negocio del cambio climático

Fotolia
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He aquí los beneficios sociales y económicos de políticas que pueden conducir a un crecimiento verde.
El panel internacional de científicos del cambio climático (IPCC) acaba de publicar su quinto informe que confirma -por si quedaban dudas- la realidad del calentamiento global y enumera el tremendo impacto -económico, social y ambiental- que sufriremos en los próximos años. Se sabe ahora con certeza que si se sigue emitiendo tanto C02 como ahora, las temperaturas medias subirán de más de 2 grados, con episodios extremos de calor y sequia alternados con épocas de frío e inundaciones. Viviremos incendios forestales más frecuentes, temporales de mayor magnitud, cosechas de peor calidad, un aumento de los refugiados climáticos y una perdida irreversible de biodiversidad. Según este informe, bastante conservador, el coste económico de este cambio climático se evalúa hasta un 2% del PIB anual global.
Pero existe un camino alternativo positivo tanto para el medio ambiente como para la economía y el conjunto de la sociedad. Políticas inteligentes e ambiciosas de mitigación y adaptación pueden generar grandes beneficios sociales y económicos a medio y largo plazo.
La inversión en energías limpias potencia empleos locales e ingresos para las colectividades regionales. El impulso al transporte público y la movilidad sostenible reduce la contaminación ambiental y mejora la salud y esperanza de vida de la población. La racionalización del consumo energético aumenta el poder adquisitivo de los ciudadanos y reduce la dependencia geopolítica con países inestables. El reciclaje de los residuos industriales y urbanos ahorra costes de tratamiento de polución y garantiza nuevos recursos primarios asequibles. La Fundación Ellen MacArthur, que promueve una economía circular donde todos los desechos se aprovechan como materia prima, estima el beneficio económico de hasta 630.000 millones de dólares en el sector productivo europeo, equivalente a cerca de 4% de su PIB; y de 700.000 millones de dólares en el sector de los bienes de consumación a nivel global, cerca de 1% del PIB mundial.
El profesor Nicholas Stern, el primer economista a poner números sobre el impacto económico del cambio climático, acaba de promocionar el nuevo informe New Climate Economy donde se revela que en los próximos 15 años, alrededor de 90 billones de dólares se invertirán en infraestructura en ciudades, agricultura y energía en el mundo. Las ciudades mejor conectadas, más compactos y con eficiente transporte público pueden ahorrar más de 3.000 millones de dólares en gastos de inversión. La restauración del 12% de las tierras degradadas en el mundo pueden alimentar a otros 200 millones de personas y aumentar los ingresos de los agricultores 40.000 millones de dólares al año. La eliminación gradual de los 6.000 millones de dólares gastados en subsidios a los combustibles fósiles (a comparar con los 100 millones de dólares en energía renovable) ayudará a mejorar la eficiencia energética y liberar fondos disponibles para la reducción de la pobreza. Triplicar la investigación y desarrollo en tecnologías bajas en carbono puede conducir a una nueva ola de innovación creadora de crecimiento económico.
En su informe estrella sobre Economía Verde publicado en la cumbre de Rio+20 en 2012, Naciones Unidas simuló el impacto de una inversión de 2% del PIB en 10 sectores económicos verdes: a partir del sexto año, el beneficio sobre el crecimiento económico superaba ampliamente el coste de estas medidas. Es decir, era un negocio rotundo.
Varios estudios académicos han demostrado que las empresas más sostenibles -según criterios sociales, ambientales y económicos- suelen tener mejores comportamientos financieros. El índice de Bolsa “Global Compact 100″formado por 100 empresas firmantes del Pacto Mundial han tenido en los dos últimos años un rendimiento superior a los índices estándares del mercado.
Los empleos también salen beneficiosos en este crecimiento verde. Los proyectos de energía limpia y transporte sostenible han creado más de 40.000 puestos de trabajo en el segundo trimestre del 2013 en Estados Unidos. Inglaterra prevé generar medio millón de empleos verdes hasta 2020. En Francia, el proceso de transición energética puede impulsar entre 745.000 y 825.000 empleos hasta 2050 en la construcción y energías renovables. Estos nuevos puestos de trabajo no solamente están vinculados con sectores ambientales tradicionales: energía renovable, tratamiento de agua, reciclaje, etcétera. Durante el despliegue de esta economía verde, se crearán nuevos perfiles desconocidos hasta ahora: eco-diseñador, asesor en eficiencia energética, planificador de rutas inteligentes, mineros urbanos y centenares de nuevas cualificaciones que ni siquiera podemos imaginar hoy.
A la vista de los atractivos retornos económicos, los fondos de inversiones también entran en este campo de juego. Los grandes bancos multilaterales, como el IFC (International Finance Corporation) o la BEI (Banco Europea de Inversión) ya están emitiendo bonos verdes dedicados a financiar proyectos de inversión en eficiencia energética y energías renovables. Este mercado alcanzó un total de 25.000 millones de dólares en 2013 y crecerá mucho más si se alcanza un acuerdo global en la cumbre de París sobre el cambio climático en 2015.
El drama de Siria y la inestabilidad política en Libia o Irak nos hace recordar que una economía basada exclusivamente en la explotación del petróleo se vuelve más frágil a choques internos o externos, con contagios peligrosos para todo la región. Al contrario, como lo demuestran Alemania o los países nórdicos, apenas afectados por las crisis actuales, una economía basada en energías renovables y el uso eficiente de recursos naturales tiene más capacidad de resiliencia y desarrollo social. En otros palabras, el cambio climático no se mide solamente como un coste humano, social y ambiental. Puede ser también un buen negocio.
© 2014 FRIDE