miércoles, 20 de mayo de 2015

Google entra en la granja con la analítica de datos

martes, 19 de mayo de 2015 19:44 EDT
Un sensor de datos añadido a un aplicador de fertilizante líquido que rocía un cultivo en Warwick, estado de Maryland. Agence France-Presse/Getty Images
Mojándose los dedos del pie en un emergente sector agrícola, Google Inc.GOOGL -0.68% ha empezado a invertir en una red de agricultura computarizada que analiza datos sobre semillas y suelos para ayudar a los cultivadores a obtener mejores rendimientos de sus cosechas y ahorrar dinero.
El martes, Farmers Business Network Inc. obtuvo US$15 millones en una ronda de inversión liderada por Google Ventures, la división de capital de riesgo del gigante tecnológico. La empresa pretende utilizar esta inyección de capital para expandir su servicio de análisis de campos a más cultivos y más lugares de Estados Unidos.
La compañía con sede en San Francisco, lanzada en enero de 2014 y cofundada por un ex gerente de programa de Google, utiliza sistemas informáticos para evaluar datos públicos y privados sobre rendimiento de cultivos, patrones climáticos y prácticas de siembra. La compañía vende luego asesoramiento a los agricultores sobre la forma de aumentar sus rendimientos y reducir el uso ineficiente de fertilizantes o pesticidas.
“La analítica de datos es una herramienta para impulsar la próxima ola de aumentos de productividad (en la agricultura)”, afirma Andy Wheeler, socio general de Google Ventures, quien luego de la inversión se unirá a la junta directiva de Farmers Business Network. “Estamos en las etapas iniciales de la recopilación de datos”.
Google y otros inversionistas, incluyendo la firma de capital de riesgo Kleiner Perkins Caufield & Byers —un inversionista previo en Farmers Business Network—, están respaldando a esta compañía.
Se trata de un sector de rápido crecimiento que vincula el poder de computación de Silicon Valley con semillas y equipos de cada vez más alta tecnología cuyo uso se ha propagado a lo largo del corredor agrícola de EE.UU. El análisis de enormes cantidades de datos sobre el clima y el rendimiento de los cultivos puede ayudar a los agricultores a producir más de maíz, soya y otros cultivos por hectárea y a reducir aplicaciones innecesarias de fertilizantes o pesticidas, sostienen empresas y agricultores.
La tendencia ha atraído a algunos de los principales actores en la agricultura, incluyendo el gigante biotecnológico Monsanto Co. MON -0.94% , que en los últimos años ha gastado más de US$1.000 millones en adquisiciones para desarrollar su división de agricultura de precisión. Climate Corp., una de las empresas adquiridas por Monsanto, fue cofundada por ex ejecutivos de Google y también recibió una inversión inicial de Google Ventures. El grupo alimentario Cargill Inc. tiene en desarrollo su propio servicio y el productor de semillas y químicos DuPont Co. DD -0.15% ha dicho que durante la próxima década espera generar US$500 millones en ingresos anuales de servicios agrícolas basados en la analítica de datos.
Startups como Farmers Business Network, Farmobile LLC y FarmLink LLC se jactan de su independencia respecto de las grandes empresas del sector y compiten por una tajada del gasto de los agricultores estadounidenses en un momento en que sus ingresos sufren por la fuerte caída que afecta los precios de los granos y la soya desde 2012.
Con el servicio de US$500 al año de Farmers Business Network, los agricultores aportan a la empresa sus datos sobre los rendimientos de sus cultivos anteriores, las semillas que plantaron, el uso de fertilizantes y otras prácticas. La compañía estandariza la información y la analiza sobre la base de presentaciones de otros agricultores y de su propia base de datos. Finalmente, entrega al agricultor un análisis que muestra cómo sus cosechas se comparan con las de otros productores que emplean semillas y suelos similares, y sugiere cambios en la siembra y la rotación de cultivos. Herramientas para aumentar el uso de pesticidas y fertilizantes también están en desarrollo.
“Con información más transparente, creemos que es una mejor manera de cultivar”, dice Charles Baron, cofundador y vicepresidente de producto de Farmers Business Network, quien anteriormente fue gerente de programa de Google a cargo de proyectos de energía.
Baron afirma que el servicio de la empresa será más poderoso a medida que más agricultores se inscriban. La compañía cubre actualmente más de 2,8 millones de hectáreas de tierras de cultivo en 17 estados de EE.UU., y analiza 16 cultivos, incluyendo maíz, soya, trigo, girasol y garbanzos.
La inversión también expande la hasta ahora limitada participación de Google enstartups de alimentos y agricultura. El gigante de Internet ha invertido en Impossible Foods, una compañía de Redwood, California, que desarrolla hamburguesas y quesos de origen vegetal, y en Granular Inc., una empresa con sede en San Francisco que produce software de gestión de granjas.
Google evalúa otras posibles inversiones en plataformas que recolectan datos del clima y el terreno, que sistemas como Farmers Business Network pueden interpretar para los productores agropecuarios, dice Wheeler.
Con vistas al crecimiento de la población mundial, “necesitaremos cada vez mayor productividad de los activos agrícolas existentes”, señala.

http://lat.wsj.com/articles/SB10450819598240473431204580651462452711390?tesla=y

Las empresas de alimentos intentan trazar el mapa de las tendencias alimentarias

miércoles, 13 de mayo de 2015 16:17 EDT

Corbis
La grasa es buena para la salud, el edulcorante artificial es malo y la harina de grillo es algo real que se vende como fuente saludable de proteína en las barras de snack.
Las empresas y los vendedores de alimentos cuentan con que pasemos de un hábito alimentario a otro para sacar ganancias de un suministro estable de productos a medida de los gustos nuevos. Sin embargo, pronosticar hábitos alimentarios es difícil. Algunos nuevos alimentos o tendencias de salud se incorporan a la vida cotidiana, como un café latte, mientras que otros como el chicle con cafeína se desvanecen.
Predecir cuál es cuál —y llevar registro de una tendencia en ascenso y en descenso— se ha vuelto una tarea especialmente importante para las grandes empresas de alimentos conforme los compradores dejan de lado los viejos favoritos y optan por comida que se considera saludable o premium. Las ventas generales de alimentos en Estados Unidos se mantuvieron sin cambios en 2014 frente al año previo, en tanto que la comida etiquetada como saludable (por ejemplo, sin gluten, orgánica y sin organismos modificados genéticamente) subió 13%, según datos de ventas de Nielsen.
Los compradores en EE.UU. comenzaron recientemente a tomar leche entera casi tan a menudo como la descremada, según datos de Nielsen. La manteca y los huevos están resurgiendo tras años de caídas de sus ventas debido al auge de dietas bajas en calorías y el temor al colesterol. Los huevos ahora se consideran una fuente buena y barata de proteína.
Las tendencias alimentarias suelen avanzar en etapas predecibles. Las nuevas modas culinarias con frecuencia aparecen primero en la cocina de un chef creativo, en un restaurante étnico o son inventadas por el excéntrico dueño de una pequeña empresa de alimentos, dice Kimberly Egan, directora y presidenta ejecutiva de CCD Innovation, una empresa de estrategia de alimentos y bebidas que creó un modelo usado habitualmente para una cronología de tendencia de alimentos con cinco etapas. Alimentos como el açaí, el kimchi, la col rizada, el azúcar de coco, los granos brotados y las hamburguesas elaboradas se popularizaron de esta forma.
Si el alimento logra llegar al siguiente nivel, aparece en blogs sobre comida, cartas de camiones de comida y en tiendas de cocina de alta gama. Luego podría llegar a las cartas de cadenas de comida informal y a programas de TV sobre gastronomía, dice Egan. La tendencia suele llegar a los sitios web de recetas antes de finalmente terminar en las cartas de cadenas de comida rápida y las estanterías de las tiendas, agrega. La quinua, las semillas de chía y la sriracha, una salsa de ají picante, han alcanzado este nivel.
Para las grandes empresas, el truco es adoptar las tendencias con rapidez, pero no tan rápido como para comprometerse demasiado con una moda pasajera. En Campbell Soup Co. CPB +0.13% , General Mills Inc., GIS +0.46% WhiteWave Foods Co.WWAV +0.57% y otras empresas, los empleados analizan datos de ventas de alimentos, leen investigaciones sobre tendencias y salud, y buscan en Internet menciones de una tendencia, lo que llaman “escucha social”.
El mapa de una tendencia alimentaria
La proteína, por ejemplo, muestra los matices que requiere leer tendencias. El típico amante de la carne come abundantes proteínas, pero de todos modos muchos consumidores quieren más, en especial en momentos no tradicionales como el desayuno y el snack de la tarde, señalan investigadores de alimentos. Las empresas están llenando los estantes de las tiendas de alimentados con barras con proteínas vegetales, bebidas para el desayuno y cereales, y aclaran en las etiquetas qué contienen los hot dogs o las golosinas. En EE.UU. el año pasado se compraron US$16.000 millones en alimentos cuyos envoltorios decían que contenían proteína, un aumento anual de 5,3%, según Nielsen.
De todos modos, comer más proteínas vegetales de soya o arvejas y menos proteína animal aún no es un hábito aceptado ampliamente, dice Michael Goodman, director de innovación de Campbell. Los científicos de la firma han estado siguiendo la investigación académica y las directrices de dieta del gobierno estadounidense que recomiendan consumir menos proteína animal, con la expectativa de que los cambios en la investigación orienten a los comensales hacia dietas más basadas en vegetales, señala Goodman.
Para que un nuevo alimento, sabor o tendencia de salud se vuelva aceptado ampliamente deben dar en el blanco respecto de grandes comportamientos como el problema de hacer la cena durante la semana o el actual deseo de los compradores de que la comida se sienta natural.
Con la esperanza de detener una caída de las ventas de su yogur Yoplait, General Mills ha cambiado gradualmente los ingredientes en algunas de sus variedades, al quitar colorantes sintéticos, jarabe de maíz de alta fructosa y aspartame, un edulcorante artificial. Cambió su envase para destacar los cambios. Las ventas de Yoplait han comenzado a repuntar.
Nuestra idea de ser saludable se ha alejado de hacer dieta, hacia preguntarnos: “¿Cómo comemos buena comida? ¿Cómo nos mantenemos activos? ¿Cómo conseguimos dormir bien?’”, dice Matt Wilson, gerente de tendencias globales de General Mills.

http://lat.wsj.com/articles/SB10804568603840984250404580639152489651236?tesla=y

miércoles, 29 de abril de 2015

Casi 28 millones de hectáreas cultivadas en siembra directa

En directa, son todos beneficios

Con casi 28 millones de hectáreas cultivadas en siembra directa, esta técnica es de adopción masiva en Argentina y presenta muchos beneficios. No los olvidemos.
Entre ellos, mejora la infiltración del agua en el suelo, disminuye su evaporación desde la superficie y crea una condición que favorece la acumulación y conservación del agua en el perfil.
“La siembra directa (SD), junto con una rotación de cultivos con alta frecuencia de gramíneas y una fertilización balanceada, crea las mejores condiciones para la captura de carbono, que se traduce en incrementos en rendimiento y en aportes de residuos (rastrojos) al suelo”, detalló Carolina Alvarez –técnica del INTA Manfredi y una de los autores de la experiencia.
Luego de 18 años de analizar las variables de rendimiento y agua útil acumulada en el suelo y estimar los aportes de carbono de los residuos vegetales en soja y maíz, los especialistas del INTA Manfredi concluyeron que “la SD es un sistema de manejo que contribuye a aumentar los rendimientos de los cultivos de renta principalmente porque mejora la condición hídrica del suelo”.
Siembra directa
Además, cuando se combinan la SD con la rotación bianaual soja-maíz y un cultivo de cobertura invernal la captura de carbono se incrementa notablemente lo que se traduce en un balance de carbono más favorable.
En esta línea, Alvarez explicó que “en el 61 por ciento de los años analizados los mayores rendimientos en soja se obtuvieron en siembra directa con rotación maíz mientras que el resto de los años los resultados más bajos fueron para labranza reducida en monocultivo”.
En cuanto a los rendimientos promedio del cultivo de maíz, el sistema de manejo en SD fue un 27 por ciento superior que en siembra directa con un cultivo de cobertura y labranza reducida.
“Nuevamente se observó que los beneficios de la SD sobre la condición del suelo y la conservación del agua se traducen en rendimientos más altos”, detalló la técnica quien agregó que “los rendimientos de maíz en SD fueron mayores en 7 de cada 10 años que el resto de los sistemas de manejo”.
Respecto al contenido de agua en el suelo bajo los distintos tratamientos previo a la siembra de soja, se observó que fue superior en la rotación soja-maíz respecto al monocultivo de soja. “Esto se debe a que el rastrojo de maíz, por su mayor volumen, mejor cobertura y mayor duración, es más eficiente en la captación y conservación el agua que el rastrojo de soja”, detalló Alvarez.
Para el caso del maíz, los sistemas bajo SD resultaron ser –nuevamente– más eficientes en el almacenamiento de agua en el suelo, al acumular entre un 25 y un 50 por ciento más de agua que el sistema con laboreo del suelo. “Al igual que lo observado en el monocultivo de soja, los tratamientos con cultivo de cobertura presentaron el mayor coeficiente de variación entre años, en contenido de agua”, indicó la técnica de Manfredi.
Para el especialista, existe una “relación lineal positiva” entre el rendimiento de soja y el agua útil a la siembra.
“Así, –explicó–, la siembra directa al conservar mejor el agua permite obtener mayores rendimientos en el monocultivo de soja que la labranza con rastra de discos”.
Y agregó: “Cuando se introduce un cultivo de cobertura en SD en la secuencia soja-soja ocurre una disminución del agua útil a la siembra y, uno de los efectos negativos puede ser el rendimiento del cultivo de soja. A su vez, en la secuencia soja-maíz ocurre algo similar si se compara SD con labranza reducida”

Suelos de América Latina y el Caribe, integrados en un atlas


Se trata de una herramienta que unifica todo el conocimiento de la región, clave para las estrategias de preservación y conservación de este recurso natural. El aporte del INTA al desarrollo.
Suelos de América Latina y el Caribe, integrados en un atlas

En un contexto mundial marcado por la demanda de alimentos y por una estimación de crecimiento de su población a 9.100 millones de habitantes para 2050, los suelos de América Latina y el Caribe se enfrentan a un gran desafío. Esto, a pesar de contar con más de la mitad de las 576 millones de hectáreas de tierras productivas de la región con avanzados procesos de degradación. Así, con el objetivo de conocer e integrar los suelos de la región, es que los investigadores del INTA participaron del primer Atlas de Suelos de América Latina y el Caribe.
“El cambio climático, la producción de alimentos y la degradación de los recursos naturales trascienden las fronteras”, aseguró Marcos Angelini, técnico del área de Cartografía y Evaluación de Tierras delInstituto de Suelos del INTA Castelar, para quien es “de suma importancia contar con información homogénea a escala continental y mundial”.
De acuerdo con el técnico, el Atlas –impulsado por la FAO, la Comisión Europea, el Global SoilPartnership y el proyecto GlobalSoilMap.net– tiene como objetivo “difundir los diversos aspectos y funciones del suelo, que permitan describir los principales ambientes de Latinoamérica”. El Atlas fue redactado por los especialistas en cartografía y evaluación de tierras del Instituto de Suelos del INTA Castelar y Mendoza.
“Asimismo, –explicó Angelini– este trabajo en conjunto permitió reunir a investigadores de toda la región para impulsar acciones conjuntas que permitan actualizar y sistematizar la información de suelos de los distintos países”.
Mediante mapas fáciles de interpretar –con textos explicativos, fotografías y gráficos–, el Atlas unifica la información existente sobre la diversidad de suelos a escala regional y continental, desde los trópicos húmedos hasta los desiertos. Además, la herramienta cuenta con textos sobre la integración del conocimiento indígena en las Ciencias del Suelo.
Angelini: “Este trabajo permitió reunir a especialistas de toda la región para impulsar acciones conjuntas que permitan actualizar y sistematizar la información de suelos de los distintos países”.
Por su parte, Darío Rodríguez –especialista del Instituto– ponderó la necesidad de contar con un Atlas “integrador de todos los conocimientos y mapas nacionales de suelos que ayude a compatibilizar sistemas nacionales de clasificación y metodologías de análisis de muestras”.
Ambos técnicos se mostraron optimistas en cuanto a su utilización: “La idea es que este material pueda ser utilizado en distintos niveles educacionales, sobre todo primario y secundario. Pero, también es una publicación destinada a los tomadores de decisiones y políticos interesados”.
El Atlas de Suelos de América Latina y el Caribe (LAC) fue elaborado por el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea y financiado por el programa EUROCLIMA, que busca fomentar la cooperación entre América Latina y la Unión Europea (UE) en materia de cambio climático.
Tras cinco años de trabajo, el Instituto de Suelos del INTA participó del lanzamiento del nodo Latinoamérica del proyecto GlobalSoilMap.net y el Atlas de Suelos de LAC. Respecto de su redacción, ésta se realizó durante el XXIII Congreso Argentino y Latinoamericano de la Ciencia del Suelo en 2012 junto con representantes de 19 países de América y Europa.

lunes, 13 de abril de 2015

Silicon Valley echa raíces en la agroindustria




Plantas incipientes de albahaca cultivadas en la granja vertical bajo techo FarmedHere en Bedford Park, Illinois. MARTHA IRVINE/ASSOCIATED PRESS
Las nuevas tecnologías que prometen cambiar la forma en que se cultivan, transportan y venden los alimentos están atrayendo un creciente interés de los inversionistas que financiaron a las potencias de Silicon Valley.
El dinero invertido en startups de alimentos de Estados Unidos es limitado en comparación con lo que captan las firmas de Internet. No obstante, la inversión de capital de riesgo en agricultura y alimentos se disparó 54% en 2014 para llegar a US$486 millones, según Dow Jones VentureSource.
Grupos agroindustriales han lanzado filiales de capital de riesgo y algunos gestores de inversión han recaudado fondos para tecnologías de alimentos y agricultura. La firma deprivate equity de Nueva York Paine & Partners, por ejemplo, levantó en enero US$893 millones para invertir en áreas como la producción de proteínas y seguridad alimentaria, informa su director general, Kevin Schwartz.
El motor de estas inversiones es una combinación de tecnología inalámbrica barata, mejores herramientas de recolección de datos y de monitoreo de cultivos, además de una generación de emprendedores jóvenes que quieren responder a las nuevas demandas del mercado y alimentar a la creciente población mundial. Por otra parte, los consumidores analizan el contenido de sus alimentos, llevando a las empresas a que aumenten la transparencia de sus cadenas de suministro.
Una serie de nuevas tecnologías que prometen cambiar la forma en que los alimentos son cultivados, transportados y consumidos está atrayendo mayor interés de los inversionistas. Foto: Getty
Los agricultores empiezan a adoptar el análisis de datos detallados en tiempo real para evaluar temas como costos, velocidad y producción, al igual que lo hacen las compañías manufactureras. En los últimos años, los productores de maíz y soya comenzaron a utilizar este tipo de técnicas de “agricultura de precisión” para tomar decisiones mejor informadas.
Thomas McPeek adaptó una tecnología de escaneo láser empleada en la arquitectura a las plantaciones de naranjas en Florida. Emplazado en una camioneta que cubre alrededor de 120 hectáreas al día, el dispositivo —desarrollado por su empresa, AGERPoint Inc.— analiza el reflejo de la luz en los árboles para determinar desde la altura y la densidad de sus copas hasta qué naranjas o troncos necesitan agua o padecen enfermedades o plagas. El instrumento produce un mapa que algunos agricultores usan para determinar con mayor precisión la cantidad de agua, pesticida y fertilizante que necesita cada árbol.
Mediante esta recopilación de datos “estamos ayudando a reducir una gran cantidad de desperdicio” de la cadena de producción agrícola, dice McPeek. Su compañía ultima los detalles de una inversión de una firma de capital de riesgo que permitirá triplicar su personal a 12 personas, añade el ejecutivo. AGERPoint no quiso revelar el monto de la inversión.
La cantidad de tierras de cultivo no está creciendo en EE.UU., de modo que los emprendedores tratan de llevar la agricultura a las ciudades. “Estamos tratando de crear una legión de agricultores urbanos”, señala Todd Dagres, socio de Spark Capital, una empresa de capital de riesgo que encabezó en diciembre una ronda de financiación de US$3,7 millones para Freight Farms Inc.
Freight Farms reacondicionó contenedores navieros con luces LED, sensores y sistemas hidropónicos para producir lechugas y otros vegetales.
Los contenedores sellados rinden alrededor de 500 cabezas de lechuga por semana durante todo el año, incluso en lugares tan fríos como Canadá. Su cofundador y director ejecutivo, Brad McNamara, indicó que las unidades cuestan US$76.000 cada una y que no necesitan pesticidas.
En la década de 2000, una ola de retiros del mercado de alimentos que enfermaron o mataron a cientos de personas alarmó a los agricultores y motivó a los legisladores a sancionar normas más estrictas de seguridad alimentaria en EE.UU. Un floreciente número de empresas pretenden beneficiarse con las nuevas regulaciones, que imponen criterios más severos y consistentes para verificar la seguridad de los alimentos.
Icix North America LLC desarrolló un software que ayuda a los minoristas a rastrear la ruta de un producto a través de la cadena de proveedores y transportadores. Invisible Sentinel Inc. produce sistemas que permiten comprobar rápidamente la presencia de patógenos como la salmonela y la listeria en alimentos y bebidas; para ello utiliza un dispositivo manual semejante al que se usa en las pruebas de embarazo. RapidBio Systems Inc. emplea un dispositivo similar que permite comprobar si verduras y otros alimentos están exentos de patógenos tóxicos.
Los consumidores más jóvenes se están acostumbrando a comida más sana y diversa, y se preocupan más por la forma en que los animales, el agua, la tierra y otros recursos son tratados durante la producción de alimentos.
Los inversionistas, por lo tanto, apuestan a que los alimentos con métodos de producción alternativos tendrán una gran demanda. Hampton Creek Inc., Impossible Foods y Beyond Meat son algunas de las startups que producen alimentos como hamburguesas y mayonesa a base de ingredientes de origen vegetal en lugar de proteínas animales.
Harves Automation cree que los robots podrían ayudar a cultivar más bayas y verduras a un menor costo. En la imagen, una de sus máquinas en 2012. Dina Rudick/Boston Globe/Getty Images
Modern Meadow Inc. está produciendo proteína animal en laboratorio a partir de células animales, y Rosa Labs elabora Soylent, una bebida nutricional hecha de vitaminas, minerales y otros nutrientes que reemplaza la necesidad de masticar una dieta balanceada.
Las nuevas empresas cuentan con el respaldo de inversionistas como Bill Gates, cofundador de Microsoft Corp. MSFT +0.10% ; Li Ka-shing, multimillonario de Hong Kong; y Google GOOGL +0.02% Ventures. En diciembre, Hampton Creek, que utiliza arvejas amarillas y sorgo canadiense en lugar de huevos para producir mayonesa y galletas, recaudó US$90 millones en una ronda liderada por Horizons Ventures, de Li, y Khosla Ventures, una firma de capital de riesgo de Silicon Valley.
“Estamos tratando de reinventar la producción de alimentos desde el punto de vista de la sostenibilidad y la salud”, afirma Sarah Sclarsic, directora de negocios de Modern Meadow.


http://lat.wsj.com/articles/SB11439164361287373597304580568910578035930?tesla=y

sábado, 14 de marzo de 2015

Según FADA la participación del Estado en la renta agrícola alcanzó el 88,6% en marzo




http://infocampo.com.ar/nota/campo/67617/segun-fada-la-participacion-del-estado-en-la-renta-agricola-alcanzo-el-88-6-en-marzo

http://fundacionfada.weebly.com/uploads/9/8/5/0/9850131/indice_fada_mar_15_(difusi%C3%B3n).pdf

El tsunami que cayó del cielo sepultó ilusiones y preocupa por su intensidad Por Félix Sammartino | LA NACION



Ya no se habla de días, ni de semanas, sino de meses para que el manto de agua que cubre extensas regiones de las provincias de Córdoba, Santa Fe y Santiago del Estero se convierta en un mal recuerdo.
El tsunami que cayó del cielo, en palabras del gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, ha provocado pérdidas todavía no cuantificadas de cultivos, cierre de tambos, aislamiento de poblaciones por la destrucción de puentes, caminos rurales, rutas pavimentadas y lo más lamentable: pérdidas de vida en la que se cuentan trabajadores rurales.
Las estadísticas nunca podrán describir ni mínimamente el drama que se vive desde que en las últimas semanas de febrero comenzaron a desplomarse en pocas horas bombas de agua de más de cien milímetros. Inclementes, estas precipitaciones se fueron acumulando una tras otra casi sin interrupciones hasta llegar a registros que superaron los 500 milímetros en 10 días como ocurrió en buena parte de la cuenca lechera cordobesa- santafecina. Vale consignar que la abrupta baja registrada en la entrega de leche de la región no tiene precedente, se calcula que alcanza al 50% con gran cantidad de tambos que tuvieron que tirar la toalla y cerrar.
Así, estas lluvias torrenciales y frecuentes terminaron por generar una masa de agua que aún hoy exhibe un tamaño descomunal a lo largo de miles de hectáreas y se mantiene en un constante movimiento hacia los campos más bajos. Los productores afectados entonces no son sólo los que perdieron en la lotería de las tormentas recibiendo los excesos de lluvias sino también a los que les entra el agua de los campos vecinos.
La gran mayoría de los maíces, sojas y sorgos que se encuentran bajo el agua venían con un estado excepcional de desarrollo. Hasta febrero ,el régimen de lluvias funcionó a pedido de las necesidades de los cultivos. No podía ser mejor. Claro, hasta que para algunos se excedió. Esto explica que salvo los castigados por las inundaciones, el resto de los productores espere rindes excepcionales. La provincia de Córdoba, quizás la más damnificada, tendrá una cosecha récord de 30 millones de toneladas de granos.
Lamentablemente todas las inundaciones sufridas estos años tienen un común denominador: mientras se las padece generan la atención tanto de los productores como de las autoridades provinciales, pero rápidamente se diluye cuando las aguas bajan y los campos vuelven a la normalidad. Sólo por un tiempo son ventiladas una infinidad de iniciativas e inversiones hasta que vuelven a la cajonera. El gobierno cordobés afecta ahora un fondo extra de 50 millones de pesos para los Consorcios Camineros y crea un Fondo de Emergencias por inundaciones para reparar daños y reconstruir infraestructura. Pero el año pasado, la buena idea de organizar a los productores en consorcios canaleros para enfrentar el problema a nivel de las cuencas hídricas fue implementada con el freno de mano puesto y a cuentagotas. En las otras provincias afectadas ocurren amagues bastante parecidos.
Por su parte, las obras de infraestructura como nuevas alcantarillas, la limpieza de los canales existentes, el dragado de nuevos canales o el mantenimiento de los caminos rurales padecieron las restricciones presupuestarias que vienen discriminando al interior rural.
Sin embargo, esta inundación es distinta de las anteriores si se tiene en cuenta que deja muy expuestos los problemas generados por el mal manejo agronómico.
Antes que se desencadenaran las precipitaciones que taparon de agua a los campos se pudo apreciar un comportamiento anormal de los suelos y las napas freáticas. Bastaban precipitaciones promedio para observar que no sólo los bajos se llenaban de agua. La explicación que muchos encuentran es que los perjuicios de la actual política agropecuaria no terminan en la esfera de lo comercial o económico. El desincentivo a la ganadería, el trigo y el maíz generó otro tipo de problemas. Como que el monocultivo de soja con sus largos barbechos químicos, la ausencia de dobles cultivos en la rotación y la desaparición de las praderas provoca un sobrante de por lo menos 400 milímetros al año que ya no se consumen ni se transpiran. En una palabra: sobra agua. Y cualquier exceso de milimitraje, por pequeño que sea, genera una situación antes impensada. "Ya no es necesario que lluevan doscientos milímetros para inundarnos, con cien milímetros los potreros se llenan de agua", se quejaba un tambero de la zona de Alicia, Córdoba. Lo que antes significaba una bendición del cielo ahora representa un problema.
Por otra parte, también disminuyó ostensiblemente la capacidad de infiltración de los suelos. Esto se puede observar en los campos de la frontera agrícola que diez años atrás eran monte. Son suelos limosos con estructuras débiles susceptibles al encostramiento y a la compactación que dependen de la materia orgánica para tener un funcionamiento adecuado. La caída en los porcentajes de materia orgánica provoca también la pérdida de la porosidad y de su capacidad de infiltración. Según distintos estudios, un suelo de monte de Santiago del Estero que es capaz de infiltrar en una hora 150 milímetros de lluvia después de ser desmontado y con un manejo agrícola inadecuado apenas es capaz de infiltrar 20 milímetros en el mismo lapso. Si bien en el sureste santiagueño, con epicentro en la localidad de Bandera, llovieron desde noviembre 1200 milímetros las inundaciones que están sufriendo también se explican por la degradación de los suelos. "Treinta años atrás, el 80% de las 600.000 hectáreas con agricultura que tiene la región eran de monte", afirma el productor Roberto Fiore.
Parece que hay un sólo remedio al calentamiento global del planeta que genera eventos climáticos extremos de manera más frecuente: sólo se lo puede mitigar con obras de infraestructura y un manejo racional y sustentable del suelo.

CONSTRUIR UNA INFRAESTRUCTURA VERDE

Hay causas que se señalan como detonantes de las inundaciones. "Estamos padeciendo el desmonte y la destrucción del suelo. Necesitamos volver a tener cortinas forestales en los campos y recuperar la porosidad del suelo. Los legisladores deben tomar nota de estos temas", sostiene Jorge Cappato, director General de la Fundación Proteger (ONG ambientalista). Amplió señalando que "hoy se habla de la infraestructura verde. En 1884, Florentino Ameghino escribió sobre este tema. Al agua hay que retenerla en los suelos, no sacársela de encima. Hemos perdido el factor absorbente de la porosidad del suelo"..
http://www.lanacion.com.ar/1775801-el-tsunami-que-cayo-del-cielo-sepulto-ilusiones-y-preocupa-por-su-intensidad